SOBRE NOSOTROS

BREVE HISTORIA DE LABORATORIOS MEDICO BIOLOGICOS

SOBRE NOSOTROS

Laboratorios Médico Biológicos H. Colichón SAC (LMB) inició operaciones hace más de 60 años en Lima-Perú. Al principio era un laboratorio de análisis clínicos pero luego descubrió dentro de las muchas investigaciones realizadas, que la gente del norte del país, de dónde provenía, sufrían poco de problemas gastrointestinales debido a que tomaban “Chicha de jora” fermento elaborado a base de maíz, costumbre ancestral que venía desde la época precolombina, donde se ha comprobado que los incas bebían esta chicha, a su vez la importancia de la misma debido a que eran usados para enterrar a sus difuntos.
Es en este preparado donde determinó la presencia de lactobacilos. Es así como se comenzó a investigar la factibilidad de elaborar un producto en base a cultivos vivos de Lactobacillus.

El Dr. Héctor Colichón Arbulú (1906-1995), Médico y Profesor Emérito, Catedrático Principal de la Facultad de Medicina “San Fernando” de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, y fundador del Instituto de Medicina Tropical “Daniel A. Carrión” en la misma casa de estudios, desarrolló un medio de cultivo original usando granos oriundos del Perú (quinua, algarrobo, etc.).

Este medio de cultivo original mantiene el desarrollo de Lactobacillus viables (“vivos”) en altas concentraciones y ayuda a su duplicación. Este medio es también un nutriente para el organismo, contiene carbohidratos, proteínas, vitaminas, oligoelementos con la ventaja adicional de ser 100% natural y no lácteo.

CONCEPTO MODERNO

El concepto de alimentos funcionales fue inventado en Japón en 1984, por científicos que estudiaban la relación entre nutrición, satisfacción sensorial y “fortificación”, como elementos para favorecer aspectos específicos para la salud.
Según el ILSI Europa, un alimento puede ser considerado funcional: «si se logra demostrar satisfactoriamente, o bien que posee un efecto beneficioso sobre una o más funciones específicas en el organismo, más allá de los efectos nutricionales habituales, y que mejora el estado de salud y del bienestar o bien que reduce el riesgo de una enfermedad » (Young, 1996, Diplock et al., 1998).
La demanda del mercado nacional e internacional ha impulsado en los últimos años una nueva línea de alimentos funcionales probióticos, productos alimenticios que, además de su valor nutritivo, ayudan a mantener el estado de salud general del organismo y a la vez pueden tener un efecto benéfico adicional, terapéutico o preventivo en el huésped. Según la FAO (2002) los probióticos se definen como:

“Microorganismos vivos que ejercen una acción benéfica sobre la salud del huésped al ser administrados en cantidades adecuadas”. El concepto de alimentos funcionales (AF) tiene su origen en una mayor comprensión de la relación existente entre alimentación y salud y la posibilidad de contar con reguladores
biológicos (donde las bacterias lácticas juegan un papel protagónico) que disminuyan el riesgo de contraer enfermedades. Se definen también como «alimentos susceptibles de producir un efecto benéfico sobre una o varias funciones específicas en el organismo, más allá de los efectos nutricionales habituales, de mejorar el estado de salud y de bienestar y/o de reducir el riesgo de una enfermedad»

El agregado de bacterias probióticas para la elaboración de AF depende por un lado, del sinergismo que debe establecerse entre estos cultivos y los iniciadores de la fermentación (fermentos, cultivos iniciadores) lo que permite obtener un producto fermentado con excelentes propiedades sensoriales (3) y por el otro lado, de los factores extrínsecos que afectan o condicionan la viabilidad de las cepas funcionales.
Cabe mencionar que uno de los requisitos principales de este tipo de AF es que los microorganismos probióticos permanezcan viables y activos en el alimento y durante el pasaje gastrointestinal para garantizar así su potencial efecto benéfico en el huésped.

Dentro de los factores extrínsecos más importantes que afectan la viabilidad y sobrevida de las células se encuentran: el pH (condiciones de acidez derivadas del proceso de fermentación), las interacciones antagónicas entre especies, la composición química del medio de cultivo, las prácticas de inoculación (es importante conocer el momento adecuado para el agregado del cultivo probiótico), la temperatura y duración de la fermentación, y las condiciones de almacenamiento del producto, etc.
LMB presenta sus productos ante la comunidad como únicos, significando esto que nuestros probióticos conservan su viabilidad y actividad metabólica hasta el último día de su vida útil, sin la necesidad de preservantes, vehículos adicionales (agua) o cadena de frío.

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